Les comparto mi columna semanal relacionada en esta ocasión con la destitución de la Gobernadora de la Guajira Oneida Pinto
LA MALA HORA GUAJIRA
*Javier González Aza
Lastimosamente
en los últimos tiempos, la Guajira, uno de los departamentos más
representativos de nuestra diversidad cultura, se ha venido caracterizando no
por hechos que enaltecen esta última, como debería ser, sino por situaciones
que no solo han puesto en riesgo a su población, sino también comprometen a las
distintas administraciones que tienen y han tenido a su cargo los destinos del
territorio, por la forma como lo han manejado, haciendo que ya el común
denominador que se percibe a lo largo y ancho del país, sea de olvido y
corrupción.
Diagnóstico,
que muy recientemente fue el que muy seguramente quedo en los colombianos, al
conocer la destitución de su actual gobernadora Oneida Pinto, una decisión que
por sus antecedentes, no es extraña, si se tiene en cuenta que en su momento el
actual Senador Carlos Fernando Galán se negó a entregarle el aval, al conocer
información que por su relevancia, no daba para más, entonces la pregunta es
¿Por qué habiendo muchos más líderes en esta región, no se escogió a otro que
verdaderamente pudiera hacer un trabajo por las comunidades, sin desconocer, lo
inevitable, como es todo lo que implica los círculos de poder?
Interrogante,
que aunque es tarde para responder, si se puede decir que es el que lamentablemente
aplica a todo lo que últimamente ha pasado, por cuanto con la captura en estos
últimos días de uno de sus exmandatarios, se confirma que en esta parte de
Colombia es tan profunda la lucha por el poder, que a sus gobernantes no le
queda tiempo para trabajar en lo que verdaderamente tienen que hacer, que es
además de buscar la gobernabilidad del departamento, brindarle las condiciones
necesarias a sus habitantes, que les asegure una calidad de vida optima, como
el poder contar con los necesidades básicas, que debe tener todo ser humano
para su diario vivir.
Problemática,
que solo basta con recordar la situación por la cual vienen atravesando sus
niños, para poder decir con vehemencia, que no se percibe un interés por
solucionarla, pues el hecho de llegar a dejarlos morir por la falta de
alimentación y de atención, comprueba que puede más los interés particulares que
los generales, donde la excusa no puede ser endilgada al gobierno nacional, en
razón a que por algo cuentan con una
estructura administrativa propia, que debe velar por buscar esa coordinación
que debe existir entre el nivel territorial y el nivel nacional, para la
consecución de los objetivos, pero si no se hace, así es muy difícil, ya que no
se puede esperar que en todo momento se esté haciendo presencia del gobierno
nacional, para que ocurra algo y se vean unos mínimos resultados.
Panorama
que ya es hora de que se erradique, nuestras comunidades indígenas y población
que habitan en esta parte del país, no quiere más historias tituladas Kiko
Gómez o Oneida Pinto, lo que merece es que su nueva generación de líderes que
se encuentran en los órganos de representación popular a nivel local y
nacional, se comprometan con el departamento, no solo para definir cómo se
maneja el poder, sino más que eso para trabajar todos juntos por cambiar su
historia, en la cual sus habitantes sean los mayores beneficiados, por lo que
esta oportunidad en la cual tiene que volver a comenzar, podría ser el tiempo
perfecto para hacerlo, solo es una cuestión de voluntad política.
*Candidato a Magister en Comunicación
Política de la Universidad Externado de Colombia (10 -06-16)
Twitter: jgonzaleza84 Blog:
frasesypunto.blogspot.com
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