Les comparto mi columna semanal relacionada en esta ocasión con la Lista de Bienes presentada por las FARC para reparar a las victimas.
CON LA COCINA
NO SE REPARA A LAS VICTIMAS
*Javier
González Aza
Indignación, la palabra más exacta y
correcta que describe sin lugar a equivocaciones la sensación que causo en la mayoría
de colombianos la lista de bienes que entrego las FARC para reparar a las víctimas
que dejo el conflicto que por décadas tuvieron con el Estado Colombiano, toda
vez que lo mínimo que se esperaba era que la relación que fueran a presentar
sirviera para llevar a cabo una verdadera reparación, que aunque no borra de
las mentes el dolor de quienes padecieron la violencia de este grupo
guerrillero, si puede ser considera como una mínima indemnización que reciben
de parte de esta organización, así la misma no cubra la totalidad del daño
causado.
Compensación
que con utensilios de cocina por ninguna circunstancia se lograra, por cuanto aparte
de ser rechazada de forma contundente por el pueblo colombiano, con ella lo único
que consiguen es demostrar su falta de voluntad para que las victimas puedan
ver resarcido sus perjuicios en una mínima proporción, pues lo que va recibir
cada una de ellas no resarce el sufrimiento, la pérdida o las consecuencias
dejadas por sus atroces prácticas, que así como van a recibir un tratamiento
especial en virtud de la Jurisdicción Especial para la Paz JEP, igualmente deberían
generar a causa de su abandono y por encima de lo anterior una consideración preferencial hacia las víctimas,
Prioridad,
que debe traducirse en el simple acto no solamente de reconocer la verdad sino también
de que desprendidos de cualquier obligación que haya quedado contemplado en el
Acuerdo Final o las normas que lo reglamentan, como una muestra de su verdadera
voluntad de paz, a la mayor brevedad, sin necesidad de esperar los resultados
de la Comisión de Verificación de Bienes que se ha conformado por parte del
Gobierno Nacional, den a conocer a la opinión publica el listado de sus bienes
inmuebles y muebles junto con su situación financiera tanto a nivel nacional
como internacional.
Documento,
cuyos componentes mínimos, para generar un grado de utilidad en busca de
efectuar una adecuada reparación, debería ser la cuantificación del valor de
cada uno de los bienes, su principal información como números de matrícula, localización,
años de posesión y si es del caso a nombre de quienes se encuentran; datos que
no solo facilitaran que el proceso continúe adelante sino que el Estado pueda tener un mejor panorama con una mayor claridad
de lo que se recibió y lo que podría hacer falta.
Diagnostico
que en plena etapa de implementación, lo que se espera es que se haga de manera
conjunta y colaborativa, más no como si todavía se estuviera jugando al gato y
al ratón, donde la organización esconde y el Estado es el que busca, puesto que
con esto lo que se hace es reflejar que
el fin del conflicto se quedó solamente en la firma de un papel, que
transportado a la realidad no tiene incidencia alguna en favor de los
colombianos, especialmente de las víctimas, ya que lo que se percibe con la
cocina no es una reparación hacia ellas sino un interés oculto consistente en el deseo de mantener su fortuna ilegal desde
la legalidad contando con poder.
Dinero
que así como lo quieren para hacerse contar en las urnas con la conformación de
su partido político, primero deberían recapacitar que el que tienen ahora deberían
ponerlo al servicio del país, para que el campo vuelva a resurgir con el
regreso de un tanto de víctimas y las otras puedan comprometerse con un mejor
desarrollo de las políticas públicas y así poder visualizar una real reparación
que no se consigue recibiendo recursos si dando los que se tiene.
*Candidato a Magister en Comunicación
Política de la Universidad Externado de Colombia (26-08-17)
Twitter: jgonzaleza84 Blog:
frasesypunto.blogspot.com
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