Les comparto mi columna semanal, relacionada en esta ocasión con los actos de corrupción judicial que se conocieron en el país esta semana.
LA JUSTICIA
DEL PAGO Y DESPUES FALLO
*Javier
González Aza
Cualquier país del mundo que se rija por unos principios democráticos,
con seguridad tiene como premisa en cuanto a la Justicia, que esta tiene como
finalidad principal entregarle a cada quien lo que le corresponde, mas no
condicionar su funcionamiento al interior de los procesos que adelanta al
recibo de prebendas que permitan no solo agilizar el trámite de la controversia
sino que la misma igualmente termine favoreciendo alguna de las partes
involucradas, puesto que de esta manera su otra característica relevante que es
la imparcialidad se estaría desdibujando para darle paso a la parcialidad.
Inclinación que al mismo tiempo conduce a que derechos
como la igualdad y el debido proceso, que son los que se deben garantizar para
toda persona en el desarrollo de una actuación judicial se vean vulnerados de
forma clara; desconocimiento que ocurre por la existencia de un interés implícito
o en razón a que esa independencia que deben conservar los jueces, magistrados
o cualquier funcionario que imparta justicia sencillamente brilla por su
ausencia, carencia que en todos los casos en que se refleja, tiene como común denominador
vínculos o acercamientos entre el administrador de justicia y alguna de las personas
que hacen parte del proceso.
Relacionamiento que conlleva a que la mayoría de las
veces el dinero este en medio, ya sea a través de entregas o pagos realizados,
cuyo beneficio posteriormente se verá evidenciado por lo general en el fallo o
sentencia que se profiere para dar finalizada la controversias, justicia del
pago y después fallo, que además de merecer el total repudio y rechazo de la
sociedad, también requiere que su trascendencia no solamente se quede en los
medios de comunicación sino que a su vez se perciba en una aplicación rigurosa
de la ley para todas aquellas personas que se les demuestre que acudieron a
estas prácticas, sin importar el cargo que en la actualidad o en el pasado
hayan desempeñado.
Es por eso que frente a los hechos que se conocieron esta
semana de corrupción judicial en el país, el reto no es encontrar a la mayor
brevedad posible propuestas para dar solución a esta problemática, sino que la
misma justicia en cabeza de la Corte Suprema de Justicia en este caso, que fue
donde al parecer ocurrieron las situaciones y la Comisión de Acusaciones de la Cámara
de Representantes, le estén dando en cuestión de días o máximo un mes a los
colombianos avances o resultados acerca de las indagaciones e investigaciones
sobre estos inaceptables acontecimientos.
Respuestas, con las cuales se comienza así no sea visible
a generar un cambio de percepción de la Justicia en la ciudadanía, toda vez que
su transformación más que iniciarse por la implementación de algunas propuestas
que puedan llegarse a convertir en ley, debe hacerse por un asunto de voluntad,
en el sentido de que quienes están al interior de las corporaciones judiciales
deben demostrar que su verdadero interés es que se conozca la verdad sobre
estas situaciones y se castiguen a los responsables y no que con el tiempo
estos actos queden en el olvido.
Prueba que ya tiene un antecedente positivo, como fue el
caso del Ex Magistrado Jorge Pretelt, lo que hace ver que cuando se quiere se
puede, razón por la cual estos nuevos acontecimientos
son una oportunidad para enviar un mensaje de que lo sucedido en el mencionado
proceso no fue algo aislado, sino que la rigurosidad y la celeridad en la
Justicia es para todos y no solamente para unos pocos.
*Candidato a Magister en Comunicación
Política de la Universidad Externado de Colombia (19-08-17)
Twitter: jgonzaleza84 Blog:
frasesypunto.blogspot.com
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