sábado, 23 de septiembre de 2017

LA PALABRA: EL ARMA DE LOS COLOMBIANOS

Buenas Noches
Les comparto mi columna de esta semana relacionada en esta ocasión con la posible visita de Andrés Paris, miembro de las Farc a la Universidad Externado de Colombia.


LA PALABRA: EL ARMA DE LOS COLOMBIANOS
*Javier González Aza

Ya es hora de que el argumento de que los prefieren en una cárcel que en un sitio determinado, a quienes están en proceso de reincorporación a la vida civil, sea reconsiderado, no por un interés político sino por un sentimiento patrio,  por cuanto de continuar con esta tesis, lo único que se logra es revivir un conflicto que así hubiera sido con un acuerdo imperfecto ya termino, y no merece que vuelva, en razón a que en Colombia no debe haber más víctimas como consecuencia de un desplazamiento artefacto, o provocaciones verbales, por cuanto lo único que traen es daño, el cual debería quedar atrás para darle paso a la palabra como única arma de los colombianos.

Paso que como lo hizo ver su Santidad Francisco en la reciente visita a Colombia, se debe dar todos untos, no cada uno por su lado, lo que implica que en la mayoría de los casos se deba hacer desde un mismo lugar, sin importar el pasado de cada quien, puesto que en la construcción de un nuevo país, que es el escenario en el que se encuentra el territorio colombiano se debe poner por encima de cualquier cosa la aceptación por el otro con sus creencias, ideologías, procedencia y hasta raza lengua y sexo.

Prevalencia que permitirá que quienes llegan a la vida civil como resultado del fin del conflicto, ya no sean percibidos por parte de los colombianos como enemigos sino como interlocutores, toda vez que la confrontación que se presenció por varias décadas teniendo como medio de defensa un arma bélica, podrá al tener esta concepción diferente no solo de ella sino de sus actores  transformarse para concebirla como oportunidades de deliberación, con el único propósito de dar conocer y defender las ideas, haciendo uso de la palabra como única arma de los colombianos y respetando siempre las diferencias, pues son en ellas donde están los puntos de encuentro para poder avanzar en la búsqueda de un mejor país.

Debates que no deberían tener distinción alguna acerca del lugar donde los mismos deben ocurrir, si se tiene en cuenta que sean donde sean, al final de los mismos siempre va quedar unas enseñanzas, unas coincidencias, pero lo más importante unos aspectos o puntos que después de escuchar a la totalidad de los participantes como a la audiencia pueden conducir a la reconsideración de las diferentes posiciones sobre los mismos o igualmente a la estructuración de propuestas con un trabajo conjunto para mejorar lo que se viene haciendo con los cambios que estime convenientes o para complementar la labor y ajustarla de acuerdo a las diferentes posturas o a la realidad nacional.

Trabajo, cuya iniciativa para hacerlo en vez de ser cuestionada con radicalismos debería recibirse con disposición, para que así se puedan iniciar a construir puentes de entendimiento que faciliten la concurrencia al evento o reunión sin reparos públicos, puesto que estos lo que hacen es profundizar la polarización nacional que para nada contribuye a seguir adelante sino lo que hace es mostrar lo peor de la condición humana por intereses propios mas no nacionales.

Forma de actuar que al trascender el ámbito privado del ser humano, verdaderamente vale la pena pensar por un momento cada colombiano, si de esa manera es que se quiere continuar viviendo en Colombia o si por el contrario lo que se desea es que esa transición en la que está el país vaya más allá de un papel firmado y se inicie a reflejar con actos donde la asistencia de nadie incomode.                                                                                                           
*Candidato a Magister en Comunicación Política de la Universidad Externado de Colombia (23-09-17)
Twitter: jgonzaleza84  Blog: frasesypunto.blogspot.com

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