Les comparto mi columna semanal relacionada en esta ocasión con la visita del Papa Francisco a Colombia.
UNA COLOMBIA
ALEGRE, ESPERANZADORA Y RECONCILIADA
*Javier
González Aza
Desde que se anunció el viaje de su santidad Francisco al
país, cada noticia que se conocía al respecto era un júbilo nacional, no solo
por la venida del representante de Dios en la tierra sino igualmente la de un
líder que con su carisma, humildad y cercanía, ha dejado huella en cada lugar del mundo que ha visitado,
llevando además de la palabra del padre celestial, mensajes que generan que
toda la nación en la que se encuentre fije sus miradas en sus afirmaciones de
reflexión, para seguir adelante en procura de lograr los propósitos nacionales
por los cuales se está trabajando en su momento.
Atención que solo basto que tocara suelo colombiano para
que comenzara a posicionarse consecuentemente tanto con sus actos como con sus
palabras, puesto que sin perder de vista el panorama que lo rodeaba su
dedicación especial a saludar con una sonrisa a los niños, se puede ver
reflejada en esa primer invitación al país al arribar por primera vez a la
Nunciatura, consistente en no perder la alegría y la esperanza, exhortación que
implica que el primer paso que debamos dar es ayudarnos mutuamente a sanar
nuestros corazones.
Colaboración fraterna que para el Santo padre, así mismo, nos debe llevar a soñar en grande a jóvenes,
adultos y niños; visión que a su vez nos debe hacer ver que es el eje
fundamental para combatirlas las dificultades, derrumbar las barreras y vencer
a la violencia y los males entre todos, para de esta manera poder trabajar
unidos en esa reconciliación, que permita llegar a conseguir la paz, cuyos
esfuerzos nos recuerda facilitaran la construcción de un mejor futuro y hacen
crecer la esperanza que es lo que nos enseñó no se debe dejar perder.
Mensajes que sin desconocer que tienen una connotación
política, deben conducir a que cada colombiano comenzando por los que tienen a
su cargo los destinos del país, los hagamos propios, para que aparte de que se
inicien a replicar más fácilmente, sus posibilidades de que puedan llegar
hacerse realidad sean mayores, teniendo siempre presente que lo nos dijo el
Papa Francisco de que “Cristo nos enseña
que el odio no tiene la última palabra y que el amor es más fuerte que la
muerte y la violencia”, ya es hora de que se aplique en el país,
permitiendo que sean la tolerancia y la tranquilidad las que brillen, mas no la polarización junto
con la tergiversación.
Predominio de la verdad, que se podría decir su santidad
lo concibe que debe ir de la mano de la aceptación por el otro, al habernos
mostrado que debemos ser conscientes de que todos somos vulnerables, lo que
hace que la verdad sea ese vehículo para
alcanzar en primer lugar esa justicia que propiciara las condiciones para
llegar a la paz por la que sin distinción alguna y sin importar la orilla en
que se encuentra se debería trabajar, partiendo de esa otra gran frase que nos
dejó el Papa Francisco de que “Basta una
persona buena para que haya esperanza, cada uno de nosotros puede ser esa
persona”, alegre y dispuesta a contribuir a la construcción de la
reconciliación.
Enseñanzas que ojala trasciendan en el tiempo, porque el
contar con la presencia de su santidad en una nación es un privilegio, frente
al cual solo Colombia puede decir “Gracias Papa Francisco” por alegrarnos con
su venida, inyectarnos de mucha esperanza y demostrarnos que la reconciliación
es mucho más fácil de lo que pensamos, ojala haya una próxima visita para que
pueda ver esa Colombia Alegre , Esperanzadora y Reconciliada que nos motivó con
su ejemplo a construir.
*Candidato a Magister en Comunicación
Política de la Universidad Externado de Colombia (9-09-17)
Twitter: jgonzaleza84 Blog:
frasesypunto.blogspot.com
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